En INOFOOD 2026, ChileCarne relevó la prevención como clave para producir carnes seguras

El presidente de ChileCarne, Juan Carlos Domínguez, abordó los desafíos sanitarios del sector cárnico en un panel que reunió a representantes de distintos ámbitos de la cadena alimentaria para analizar las transformaciones que marcarán su futuro. Su exposición puso el acento en la prevención y la bioseguridad como pilares para resguardar la sanidad animal y proteger la capacidad exportadora de Chile.

¿Qué tienen en común una granja de cerdos, un ave migratoria y una maleta que llega del extranjero? Aunque parecen situaciones muy distintas, todas pueden representar una amenaza para la sanidad animal. Esta fue una de las preguntas que planteó el presidente de ChileCarne, Juan Carlos Domínguez, durante su participación en INOFOOD 2026, encuentro internacional sobre inocuidad, calidad e innovación alimentaria realizado los días 26 y 27 de octubre en Santiago.

El panel, titulado “¿Qué moverá a la industria? – Mirada desde distintas perspectivas”, convocó a representantes de diferentes ámbitos de la cadena alimentaria. Entre ellos estuvieron Enrique González, gerente corporativo de Inocuidad de Empresas Carozzi; Alicia Gallardo, presidenta de la Comisión de Estándares Sanitarios para Animales Acuáticos de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA); Pedro Bouchon, director del consorcio NOVA-IA y profesor titular de la Pontificia Universidad Católica de Chile; y Osvaldo Artaza, director de Compliance de Prelafit Compliance. La conversación abordó las transformaciones que están generando cambios en el sector y cómo prepararse para los desafíos que vienen.

Desde la perspectiva del sector cárnico, Juan Carlos Domínguez puso el acento en la necesidad de proteger las condiciones sanitarias que Chile ha construido durante décadas y que han permitido consolidar una actividad exportadora competitiva, con presencia en mercados internacionales exigentes.

Los riesgos sanitarios no reconocen fronteras

En su exposición, titulada “Los desafíos de producir alimentos seguros, desde la granja hasta el consumidor”, el presidente de ChileCarne se refirió a la evolución del sector chileno de carnes de cerdo y ave, cuyo desarrollo exportador ha estado estrechamente ligado al fortalecimiento de la bioseguridad, la sanidad animal, la inocuidad y la trazabilidad.

Estos avances son fruto de décadas de inversión y de un trabajo coordinado entre el sector y el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG), que han permitido desarrollar un modelo orientado a cumplir las exigencias sanitarias de los mercados de destino. Sin embargo, mantener este patrimonio requiere una labor permanente, especialmente frente a amenazas que pueden poner en riesgo, en poco tiempo, capacidades construidas durante años.

En este contexto, Juan Carlos Domínguez abordó la importancia de anticiparse a riesgos que pueden ingresar al país por distintas vías, desde el movimiento internacional de personas y mercancías hasta las aves migratorias. La prevención, por tanto, debe comenzar mucho antes de que los animales ingresen a una granja e incluir medidas de protección en las fronteras, vigilancia en humedales y acciones para reducir los riesgos asociados a insumos procedentes de países afectados por enfermedades como la peste porcina africana (PPA).

Asimismo, el presidente de ChileCarne se refirió a iniciativas destinadas a fortalecer la protección sanitaria de pequeños productores avícolas y ampliar las capacidades de prevención más allá de las instalaciones productivas. El objetivo es abordar las amenazas desde su origen y evitar que puedan comprometer la sanidad animal y el funcionamiento del sistema productivo.

Vigilancia y control a lo largo de toda la cadena

La prevención se complementa con mecanismos de vigilancia y control en las distintas etapas de producción. En este ámbito, Juan Carlos Domínguez destacó un modelo que contempla 16 programas público-privados a lo largo de la cadena, con acciones de vigilancia de contaminantes, controles microbiológicos, control de residuos y auditorías de mercados, además de medidas de trazabilidad y otros controles sanitarios complementarios.

Este enfoque integral permite fortalecer la prevención y verificar el cumplimiento de las exigencias sanitarias mediante la coordinación de los distintos actores. A ello se suma la capacidad de responder ante eventuales contingencias, a través del trabajo conjunto entre el sector cárnico y el SAG, que puede incluir medidas de zonificación cuando corresponda.

La articulación entre prevención, vigilancia y respuesta resulta fundamental para proteger las condiciones sanitarias de la producción nacional y mantener los estándares que sustentan el acceso a los mercados internacionales.

Un patrimonio sanitario clave para un sector exportador

La relevancia de proteger este patrimonio sanitario también se refleja en el peso económico de la actividad. Las carnes de cerdo, pollo y bovino conforman el cuarto sector exportador de alimentos de Chile, con exportaciones que alcanzaron aproximadamente US$ 1.349 millones en 2025, según las cifras presentadas por ChileCarne. Mantener los estándares sanitarios que sustentan el acceso a mercados internacionales es fundamental para resguardar esta posición y dar continuidad al desarrollo exportador del sector.

La participación de ChileCarne en INOFOOD 2026 permitió relevar que producir alimentos seguros exige un trabajo permanente que comienza mucho antes de que la carne llegue al consumidor. Anticiparse a las amenazas, fortalecer la vigilancia y mantener la colaboración público-privada son tareas esenciales para proteger el patrimonio sanitario del país y dar continuidad al desarrollo del sector chileno de carnes de cerdo y ave.