Las restricciones sanitarias que afectan a España, la menor demanda de importaciones de China y las nuevas barreras comerciales están modificando los flujos internacionales de carne de cerdo y bovino. En paralelo, el mercado avícola mantiene perspectivas de crecimiento, en un escenario que intensifica la competencia entre los principales exportadores mundiales.
Las condiciones sanitarias, las políticas comerciales y los cambios en los patrones de demanda están redefiniendo el comercio internacional de carnes y las oportunidades para sus principales proveedores. Así lo muestran las proyecciones del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), que anticipan ajustes en los mercados porcino y bovino, mientras que la producción y las exportaciones de carne de pollo continuarían expandiéndose durante 2027.
La PPA en España y la menor demanda china presionan al mercado porcino
La detección de peste porcina africana (PPA) en fauna silvestre en España, en noviembre de 2025, alteró los flujos comerciales de carne de cerdo y obligó a los exportadores a buscar nuevos destinos. Japón, Malasia y Taiwán mantienen restricciones a las importaciones de productos porcinos españoles, mientras que China, Corea del Sur y Filipinas han aplicado medidas de regionalización sanitaria que permiten recibir mercancías procedentes de zonas que cumplen con los requisitos establecidos.
Ante estas limitaciones, parte de las exportaciones españolas se ha redirigido hacia otros países de la Unión Europea y mercados como Estados Unidos, Vietnam y Corea del Sur. La llegada de mayores volúmenes a estos destinos ha incrementado la disponibilidad de carne porcina en el mercado comunitario, presionando los precios a la baja y elevando la competencia entre proveedores.
A las dificultades derivadas de las restricciones sanitarias se suma la menor demanda de importaciones de China, uno de los principales compradores mundiales de carne de cerdo. La reducción del inventario de cerdas reproductoras y el aumento de los sacrificios durante los primeros meses de 2026 contribuyeron a incrementar la oferta interna y a disminuir la necesidad de recurrir al mercado internacional. Según los antecedentes disponibles, las compras chinas de carne porcina cayeron cerca de un 30% hasta agosto, profundizando la presión sobre los exportadores.
Esta tendencia se proyectaría hacia 2027. El USDA prevé que las importaciones chinas disminuyan otro 2%, hasta las 820 mil toneladas, mientras que las exportaciones mundiales de carne de cerdo se mantendrían prácticamente estables, en torno a 10,6 millones de toneladas. En este escenario, los envíos de la Unión Europea caerían un 3%, hasta 2,95 millones de toneladas, mientras que Brasil registraría un crecimiento del 2%, alcanzando 1,85 millones de toneladas.
La combinación de una demanda más débil en China y una mayor competencia por los mercados de destino configura así un escenario desafiante para el sector porcino. La búsqueda de compradores alternativos y la capacidad de responder a las exigencias sanitarias serán determinantes para sostener los volúmenes de exportación en un mercado con perspectivas de crecimiento limitado.
La carne de pollo mantiene una trayectoria expansiva
Mientras el mercado porcino enfrenta ajustes en sus flujos comerciales, el sector avícola presenta perspectivas más favorables. El USDA proyecta que la producción mundial de carne de pollo crecerá un 2%, impulsada, entre otros factores, por un aumento estimado del 6% en China, donde la estabilidad de los precios de los alimentos para animales y las inversiones en integración vertical favorecerían la expansión de la actividad.
El dinamismo también se trasladaría al comercio internacional. Para 2027, el organismo prevé que las exportaciones mundiales de carne de pollo aumenten un 3%, hasta cerca de 15,6 millones de toneladas. Entre los principales cambios destaca China, cuyos envíos crecerían un 25%, hasta 1,9 millones de toneladas. Brasil, por su parte, registraría un avance más moderado, del 1%, con exportaciones cercanas a 5,5 millones de toneladas.
En la Unión Europea, las proyecciones también apuntan al crecimiento. El USDA estima que la producción comunitaria de carne de pollo aumentará un 2% en 2027, hasta alcanzar 13 millones de toneladas. Este avance estaría respaldado por la fortaleza de la demanda interna y una menor competencia de las importaciones, en un contexto marcado por las restricciones que afectan a los envíos brasileños al bloque.
Así, a diferencia de lo que ocurre en el mercado porcino, el sector avícola combina perspectivas de expansión productiva con un crecimiento del comercio mundial. Sin embargo, el avance de los principales exportadores también anticipa una mayor competencia por los mercados internacionales, en los que las condiciones de acceso y la capacidad de abastecimiento seguirán influyendo en la distribución de las ventas.
Brasil enfrenta nuevas barreras para exportar carne bovina
En el mercado de la carne bovina, las condiciones de acceso a China y la Unión Europea plantean nuevos desafíos para Brasil, uno de los principales proveedores mundiales. En el caso chino, el establecimiento de contingentes arancelarios para las importaciones de carne fresca y congelada durante el período 2026-2028 introduce límites al crecimiento de los envíos. Aunque Brasil recibió una de las cuotas más altas, las exportaciones que superen el volumen asignado estarán sujetas a un arancel del 55%, lo que podría restringir sus posibilidades de expansión en ese mercado.
A esta medida se suma la pérdida de acceso al mercado de la Unión Europea desde septiembre de 2026, debido al incumplimiento de requisitos relacionados con los antimicrobianos. Ambas condiciones podrían incidir en el desempeño exportador brasileño y aumentar la necesidad de diversificar sus destinos comerciales.
En este contexto, el USDA proyecta que las exportaciones brasileñas de carne bovina disminuirán hasta 4,1 millones de toneladas en 2027. Frente a las restricciones de dos mercados relevantes, el Sudeste Asiático, Oriente Medio y América del Sur aparecen como destinos alternativos para colocar parte de la oferta.
Un comercio cada vez más condicionado por las reglas de acceso
Las proyecciones del USDA muestran que la evolución del comercio internacional de carnes dependerá no solo de la capacidad productiva de los principales exportadores, sino también de su adaptación a un escenario marcado por mayores exigencias sanitarias y cambios en las políticas comerciales.
En este contexto, la diversificación de destinos, el cumplimiento de los requisitos de acceso y la capacidad de responder a las nuevas condiciones del mercado serán factores clave para sostener la competitividad y aprovechar las oportunidades que surjan en el comercio mundial de carnes.



