Contexto internacional explica menores cifras en las exportaciones chilenas de pollo y cerdo

Durante la primera mitad de 2026, distintos factores en los principales mercados internacionales incidieron en el desempeño exportador de ambas proteínas. Las exportaciones de pollo y cerdo retrocedieron, mientras las importaciones aumentaron y contribuyeron a una mayor disponibilidad en el mercado interno.

El primer semestre de 2026 estuvo marcado por importantes movimientos en el comercio exterior de carnes y por un escenario internacional caracterizado por eventos sanitarios, una mayor competencia entre proveedores y cambios en los principales mercados compradores. Mientras una contingencia sanitaria afectó los envíos chilenos de carne de pollo y China redujo sus compras de cerdo, Japón y Filipinas registraron un mayor dinamismo y ganaron protagonismo como destinos. Al mismo tiempo, una mayor disponibilidad de producto llevó a distintos proveedores a buscar mercados alternativos, contribuyendo al aumento de las importaciones y a una mayor disponibilidad de carnes en Chile.

Pollo: el impacto sanitario en un mercado internacional más competitivo

Entre enero y junio de 2026, Chile exportó cerca de 80 mil toneladas de carne de pollo por USD 185,4 millones, lo que representó una caída de 22% en volumen y de 24% en valor respecto del mismo período del año anterior.

El resultado estuvo condicionado por el foco de influenza aviar detectado en marzo. Sin embargo, la implementación de acuerdos de zonificación permitió retomar los envíos hacia varios mercados relevantes en un plazo considerablemente menor al registrado durante la emergencia sanitaria de 2023.

Los destinos que contaban con estos acuerdos -entre ellos Estados Unidos, Puerto Rico, Canadá, México, Reino Unido y diversos países de la Unión Europea- registraron una caída cercana al 12% en volumen, bastante menor al retroceso aproximado de 40% observado en el resto de los mercados. Como resultado, aumentaron su participación dentro del total exportado, pasando de 68% a 75%.

Estados Unidos logró mantener prácticamente sus volúmenes, aunque registró una importante caída en valor debido a menores precios. Reino Unido y la Unión Europea, en tanto, mostraron una trayectoria distinta, con un crecimiento relevante de los envíos, especialmente de pechugas deshuesadas.

Este desempeño se produjo en un escenario internacional de mayor competencia. Brasil consolidó su liderazgo mundial y alcanzó un récord exportador, con incrementos de 12,9% en volumen y 17% en valor, favorecido por el crecimiento de su producción, menores costos y la normalización de su situación sanitaria. Estados Unidos también aumentó su oferta avícola, mientras Europa mantuvo un comercio dinámico, en un contexto de mayor disponibilidad de producto y presión sobre los precios.

De esta manera, pese al retroceso general de las exportaciones, la continuidad de los acuerdos de zonificación permitió amortiguar parte del impacto de la contingencia y mantener abiertos mercados especialmente relevantes durante el semestre. Este escenario se desarrolló, además, en un contexto de creciente competencia internacional: la mayor disponibilidad de producto estadounidense y la necesidad de diversificar mercados podrían intensificar la competencia durante la segunda mitad de 2026, mientras Europa incrementó su producción avícola y mantuvo un comercio dinámico, con mayores importaciones desde Brasil y un crecimiento de sus exportaciones hacia destinos como Filipinas.

Cerdo: Japón y Filipinas ganan protagonismo mientras China retrocede

Las exportaciones de carne de cerdo alcanzaron cerca de 146 mil toneladas por USD 327,7 millones durante el primer semestre de 2026, lo que significó una caída de 7% tanto en volumen como en valor.

China, Japón, Corea del Sur y Filipinas continuaron concentrando cerca de 68% del volumen y 73% del valor exportado, confirmando la relevancia que mantiene Asia para el comercio exterior porcino chileno.

La principal caída se produjo precisamente en China, mercado que explicó cerca del 90% de la reducción neta del volumen exportado por Chile. La menor demanda por productos como grasas, tocino, despojos congelados, trimming, piernas y panceta incidió en este resultado, en un contexto de amplia disponibilidad interna con un aumento de 3,3% en la producción porcina china durante el primer semestre, que mantuvo una oferta abundante y precios bajos. El escenario contrastó con el de otros mercados asiáticos.

Japón incrementó sus importaciones de carne de cerdo en 4,7%, apoyado por una mayor demanda de carne refrigerada y la sustitución parcial de proveedores europeos. Para Chile, este mayor dinamismo se tradujo en un aumento de más de 5.700 toneladas en sus exportaciones, impulsado principalmente por mayores envíos de lomo, trimming y panceta.

Filipinas también destacó por el dinamismo de sus importaciones, que crecieron cerca de 11%, en un contexto de recuperación productiva todavía incompleta y persistencia de la peste porcina africana. Los envíos chilenos hacia ese mercado aumentaron 87% en volumen y 128% en valor, impulsados principalmente por despojos congelados, hígados y grasas. México también registró aumentos relevantes en sus compras.

El menor dinamismo de China, además, afectó a la industria porcina europea. Las exportaciones de la Unión Europea disminuyeron 1,5%, mientras la abundante oferta regional, los aranceles antidumping aplicados por China y las restricciones sanitarias derivadas de la peste porcina africana en España llevaron a parte de esa producción a buscar mercados alternativos, entre ellos Chile.

Así, aunque las exportaciones porcinas chilenas retrocedieron en términos generales, el período también mostró oportunidades en mercados como Japón y Filipinas, que ayudaron a compensar parcialmente la menor demanda china.

Importaciones en alza: Brasil y Europa ganan protagonismo

El escenario fue distinto en las importaciones, que aumentaron tanto para la carne de pollo como para la de cerdo.

Chile importó 74 mil toneladas de carne de pollo por USD 152,7 millones, con un crecimiento de 13% en volumen y 17% en valor. Brasil fue el principal protagonista de esta expansión y elevó significativamente su participación en las compras chilenas.

El crecimiento de las importaciones desde Brasil estuvo impulsado por una amplia variedad de productos, desde pollo entero congelado hasta pechugas deshuesadas, alas, trutros y preparaciones. Su mayor presencia coincidió con la expansión de su oferta exportadora y la normalización de su situación sanitaria.

En el caso de la carne de cerdo, las importaciones alcanzaron cerca de 85 mil toneladas, un aumento de 24% respecto del primer semestre de 2025. Uno de los cambios más relevantes fue el fuerte avance de la Unión Europea, que pasó de representar cerca de 5% a 20% del volumen total importado.

España concentró gran parte de esta expansión, con mayores envíos de pulpa de pierna, trimming, panceta y otros cortes congelados. El aumento coincidió con un escenario de mayor disponibilidad de carne porcina europea y menores precios, factores que favorecieron la búsqueda de nuevos destinos para parte de esa oferta.

Brasil se mantuvo como el principal proveedor de carne porcina para Chile, aunque perdió participación relativa frente al avance de los países europeos.

Bovino: un escenario internacional diferente

La carne bovina mostró una dinámica distinta. A nivel internacional, la oferta restringida y los altos precios en mercados como Estados Unidos y la Unión Europea sostuvieron los valores internacionales.

A ello se sumaron las salvaguardias implementadas por China sobre sus principales proveedores. Chile quedó excluido de estas medidas debido a su baja participación en las importaciones bovinas chinas, obteniendo una ventaja relativa que contribuyó a mantener los volúmenes y aumentar el valor de sus envíos.

En el mercado interno, sin embargo, el bovino siguió una trayectoria diferente a la del pollo y el cerdo, con una caída de 4% en su consumo aparente, hasta alcanzar 25,4 kilos por habitante.

Mayor disponibilidad y un cambio en el mercado interno

Estos movimientos comerciales terminaron reflejándose en la disponibilidad aparente de carnes en Chile. En el año móvil comprendido entre julio de 2025 y junio de 2026, el pollo se mantuvo como la carne de mayor consumo aparente del país, alcanzando 737 mil toneladas, equivalentes a 36,7 kilos por habitante.

Esta cifra representó un crecimiento de 9% y permitió al pollo consolidar una participación de 43% del consumo aparente total de carnes.

El cerdo también registró un avance, alcanzando 459 mil toneladas y un consumo aparente de 22,8 kilos por habitante, lo que significó un crecimiento de 8%.

En ambos casos, el aumento coincidió con una combinación de mayores importaciones y menores exportaciones, ampliando la disponibilidad de producto en el mercado interno.

El primer semestre de 2026 dejó así una señal clara: los cambios que ocurren en los mercados internacionales tienen un impacto cada vez más directo en la disponibilidad de carnes en Chile. Una contingencia sanitaria, una menor demanda en un mercado relevante, el crecimiento de nuevos destinos o una mayor oferta desde otros proveedores pueden modificar rápidamente el equilibrio entre exportaciones, importaciones y mercado interno.

El período mostró, en definitiva, un mercado en permanente movimiento. Mientras algunos destinos retrocedieron, otros -como Japón y Filipinas- ganaron protagonismo, y una mayor oferta internacional encontró espacio en Chile. El resultado fue una mayor disponibilidad de carne de pollo y cerdo en el mercado interno, confirmando la estrecha conexión entre la evolución del comercio internacional y el consumo nacional.

Fuente: elaboración propia con cifras del Servicio Nacional de Aduanas e Instituto Nacional de Estadísticas. El consumo aparente per cápita corresponde al año móvil julio de 2025-junio de 2026.