Entrevista exclusiva a Paula Estévez, Subsecretaria de Relaciones Económicas Internacionales: “La respuesta a un escenario internacional complejo es profundizar la diversificación y fortalecer el acceso a nuevos mercados”

En conversación con ChileCarne, la subsecretaria de Relaciones Económicas Internacionales analiza el escenario global para las exportaciones chilenas, destacando las oportunidades que ofrecen Asia, India y el Sudeste Asiático para los alimentos y las carnes nacionales. Asimismo, aborda el avance de las negociaciones comerciales con mercados estratégicos, la importancia de la zonificación sanitaria, los desafíos asociados a las nuevas exigencias de sostenibilidad y trazabilidad, y el rol de la red de acuerdos comerciales para fortalecer la competitividad y diversificación de la oferta exportadora chilena.

En un contexto internacional marcado por tensiones geopolíticas, cambios en los flujos comerciales y nuevas exigencias regulatorias, ¿cómo evalúa la posición de Chile como exportador de alimentos y cuáles son las principales oportunidades para seguir creciendo en los mercados internacionales?

Chile tiene una posición sólida y estamos trabajando para mantener esa situación, habiendo logrado en 2025 ser el líder mundial en la exportación de 25 categorías de productos, con cerezas frescas, ciruelas, avellanas y filetes de salmón entre ellos. Durante los primeros cinco meses de 2026, las exportaciones totales de bienes alcanzaron un nuevo máximo histórico de US$ 49.565 millones, lo que representa un aumento del 12% respecto al año anterior. En este periodo, las exportaciones no tradicionales, que incluyen gran parte de la oferta agroalimentaria, también registraron un récord histórico al llegar a los US$ 22.150 millones. Por su parte, la industria de los alimentos siguió esta tendencia al alza, logrando un nuevo máximo en sus ventas al exterior con US$ 5.979 millones, situándose un 3,3% por encima de lo registrado en el mismo período del año previo.
Las tensiones geopolíticas y los cambios en los flujos comerciales generan dificultades, pero también oportunidades. Chile, con una red de 36 acuerdos comerciales que cubre cerca del 89% del PIB mundial y con una reputación sanitaria reconocida, tiene condiciones para capturar espacios que otros proveedores no pueden ofrecer. El desafío es aprovechar esa plataforma de forma activa, con una oferta de mayor valor y con capacidad de adaptarse a las exigencias de cada mercado.

La diversificación de mercados ha sido una prioridad permanente para Chile. ¿Cuáles son hoy las regiones y mercados que ofrecen el mayor potencial para las exportaciones agroalimentarias chilenas?

Asia sigue siendo la región de mayor dinamismo para las exportaciones agroalimentarias chilenas. China, Japón y Corea del Sur son mercados consolidados, pero con espacio para seguir creciendo en valor y diversidad de productos. En Japón, Chile fue el principal proveedor en 30 productos durante 2025, con liderazgo en alimentos marinos de alto valor y presencia relevante en frutas y agroindustria. En el caso de Corea del Sur, la relación se ha fortalecido con los años y es un mercado de alta exigencia donde la oferta chilena tiene buena recepción.

India también es una oportunidad al ser la quinta economía mundial, con más de 1.400 millones de habitantes y una clase media en expansión. Actualmente recibe cerca del 5% de las exportaciones chilenas, lo que da cuenta de un potencial con aún mucho espacio para seguir desarrollándose.

El Sudeste Asiático también concentra nuestra atención, con mercados muy interesantes como Vietnam, Indonesia y Filipinas, y sin perder de vista mercados más emergentes en Medio Oriente y África, que ganan relevancia gradualmente como destinos para la oferta agroalimentaria.

Todo lo anterior, lógicamente, en un trabajo paralelo de fortalecimiento y profundización de comercio con nuestros principales socios: China y Estados Unidos.

Asia se ha consolidado como una región estratégica para Chile. ¿Cuáles son las prioridades de SUBREI para fortalecer la presencia de los productos chilenos en mercados como Japón, Corea del Sur y el Sudeste Asiático?

Japón y Corea del Sur son socios con acuerdos vigentes y un vínculo comercial de larga data. Con Japón, la relación se profundizó con la entrada en vigor del CPTPP, que complementa el Acuerdo de Asociación Económica bilateral. Con Corea del Sur, el Acuerdo de Libre Comercio ha sido la base de una relación que se ha ido sofisticando. En ambos casos, el foco hoy está en aprovechar mejor los compromisos ya adquiridos, siempre evaluar oportunidades de modernización de los acuerdos y mejorar las condiciones de acceso para productos nacionales.

En el Sudeste Asiático, el trabajo es múltiple. Tenemos negociaciones en curso con Filipinas para alcanzar un Acuerdo de Asociación Económica Integral (CEPA), estamos avanzando en nuestra adhesión al RCEP, el mayor acuerdo comercial del mundo, y contamos con el CPTPP, que incluye economías relevantes de la región y que en solo tres años desde su entrada en vigor el bloque se posicionó como nuestro tercer socio comercial. El objetivo es ampliar el acceso y asegurar que los productores chilenos compitan en condiciones favorables frente a proveedores de terceros países que ya tienen acuerdos con esos mercados.

Chile ha avanzado en negociaciones comerciales con mercados relevantes como Filipinas e India:

 ¿Cuál es el estado actual de estos procesos, cuáles son los principales desafíos que aún persisten y qué expectativas existen respecto de los plazos para su concreción?

Ambas son negociaciones activas y en distinto momento de avance. Con India se  han realizado cuatro rondas presenciales y hay varios capítulos cerrados, por lo que estamos en la recta final. Hace unas semanas estuvimos allá en una visita muy productiva junto al Canciller, que sirvió para avanzar en las conversaciones y poner hincapié en los temas que aún no están zanjados y donde tenemos más interés, que es sobre todo el acceso a mercados. Es un proceso de alto estándar, porque el objetivo es llegar a un acuerdo equilibrado y con beneficios reales para Chile.

Con Filipinas llevamos cuatro rondas de negociación y la agenda avanza en los principales capítulos. Como en toda negociación de esta naturaleza, se requiere tiempo y trabajo técnico. Hay voluntad clara de avanzar en ambos casos. Además, avanzar en esto es importante ya que Filipinas es una de las economías relevantes del ASEAN, con la que Chile no cuenta con un acuerdo comercial preferencial. 

Desde la perspectiva de los exportadores de alimentos y carnes, ¿qué oportunidades concretas podrían abrir estos acuerdos una vez que entren en vigor?

Tanto India como Filipinas representan mercados con alta demanda de proteínas y productos agroalimentarios, donde Chile hoy tiene buena presencia en categorías de productos alimentarios. Con un eventual CEPA, las condiciones de acceso mejorarían sustancialmente para toda la canasta exportadora, incluyendo carnes, lácteos y alimentos procesados, que hoy compiten en desventaja frente a proveedores con acuerdos preferenciales.

Los mercados internacionales exigen cada vez mayores estándares en materias de sustentabilidad, trazabilidad y producción responsable. ¿Cómo puede Chile transformar estas exigencias en una ventaja competitiva?

Los mercados internacionales exigen cada vez más que los productos vengan con información verificable sobre su origen, sus condiciones de producción y su impacto ambiental. Esas exigencias no van a disminuir y Chile está bien posicionado para responder a ese escenario, ajustándose a los más altos estándares internacionales. En 2025, Chile se posicionó como el mayor exportador mundial en 25 categorías de productos y ubicó 54 bienes dentro de los tres primeros lugares del ranking global. Ese liderazgo no se sostiene solo con volumen, sino que se construye sobre reputación sanitaria, consistencia en la calidad y cumplimiento de estándares exigentes.

Chile ha promovido activamente el reconocimiento de la zonificación sanitaria como una herramienta clave para resguardar la continuidad del comercio internacional frente a eventuales contingencias sanitarias. En el caso de la carne de cerdo, ¿qué avances destacaría en las conversaciones con mercados estratégicos como Japón, Corea del Sur y China, ¿y qué importancia tendría su reconocimiento para la competitividad del sector exportador chileno?

Chile ha sido un promotor activo de la zonificación sanitaria como herramienta para asegurar la continuidad del comercio internacional frente a contingencias sanitarias, en línea con el Acuerdo MSF de la OMC y los estándares internacionales en sanidad animal. En ese sentido, entendemos este tema como una herramienta clave para fortalecer la competitividad y la resiliencia del sector exportador chileno.

En el caso de la carne de cerdo, este enfoque forma parte de nuestra agenda con mercados estratégicos, particularmente en Asia. Mantenemos un diálogo técnico permanente con países como China, Japón y Corea del Sur, orientado a fortalecer la confianza en nuestros sistemas sanitarios y promover una gestión del riesgo más focalizada. Este trabajo se refleja en instancias de alto nivel con autoridades sanitarias y aduaneras, donde se abordan integralmente los temas que inciden en el comercio silvoagropecuario. Un ejemplo concreto de la presencia de este tema en diálogos de alto nivel fue la reunión que sostuvimos recientemente, durante su gira por China, con el Viceministro de la General Administration of Customs of the PRC (GACC) de este país, donde se incluyó este punto en la agenda.

En constante coordinación con el Ministerio de Agricultura, mantenemos siempre el principio de regionalización en nuestra agenda, tanto en la implementación de sus acuerdos comerciales como en las negociaciones en curso, tanto a nivel bilateral como también en aspectos multilaterales. Por ejemplo, hace unas semanas impulsamos un taller de regionalización en el marco de APEC en el que participan diversas economías del foro.

Frente a una competencia creciente de grandes exportadores mundiales, ¿cuáles considera que son las principales fortalezas que diferencian a Chile como proveedor confiable de alimentos?

Chile tiene atributos que le permiten entregar una oferta de valor en productos alimenticios y así lo demostraron los resultados de 2025, donde fuimos el mayor exportador mundial en varios productos del sector alimentos. Chile exporta más de 790 tipos de alimentos y llega a 174 países, lo que refleja una oferta amplia, diversa y con presencia global.

Ese posicionamiento no se explica solo por precio, sino que se construye sobre la estabilidad institucional, una reputación sanitaria, la posición del hemisferio sur que permite abastecer en contraestación a los grandes mercados del norte, innovación productiva y la red de acuerdos que da acceso preferencial a variados merados. Esa mezcla de atributos es la que le ha permitido al sector exportador chileno construir un valor agregado muy relevante.

Mirando hacia los próximos años, ¿cuáles son los principales desafíos y oportunidades que visualiza para el crecimiento de las exportaciones chilenas y qué mensaje le gustaría transmitir a los sectores exportadores que buscan seguir diversificando mercados?

Las cifras de 2025 y de inicios de este año son alentadoras y nos muestran un buen momento del comercio exterior de nuestro país, donde las exportaciones no tradicionales, donde se ubica la agroindustria, marcan su mejor inicio de año histórico (enero-mayo) con US$ 22.150 millones. Por su parte, los envíos del sector alimentos alcanzaron los US$ 5.979 millones durante el periodo, lo que representa un incremento interanual del 3,3%.

El contexto internacional es complejo, pero la respuesta no es replegarse, sino tener una estrategia clara de diversificación. Chile tiene la plataforma para hacerlo y la agenda que estamos impulsando desde SUBREI, con negociaciones activas para cerrar nuevos acuerdos comerciales con economías de gran potencial, modernización de acuerdos vigentes y trabajo permanente en acceso a mercados, busca que el sector exportador cuente con mejores condiciones para seguir creciendo. La política comercial está activa y orientada a resultados concretos.