Entrevista exclusiva a Domingo Rojas, Director Nacional del SAG: “Vamos a fortalecer una cultura de gestión del riesgo, potenciar decididamente el trabajo público-privado y avanzar en el desarrollo y la diversificación de mercados internacionales”

En una conversación con el equipo de ChileCarne, el director nacional del Servicio Agrícola y Ganadero (SAG), abordó los principales desafíos sanitarios que enfrenta el país en un contexto de mayor riesgo global, junto con las definiciones estratégicas para fortalecer la gestión del Servicio. Destacó la importancia de una respuesta oportuna ante emergencias como la influenza aviar, el avance hacia una cultura de gestión del riesgo y la modernización de procesos, así como el rol clave de la articulación público-privada. En este escenario, relevó la necesidad de consolidar la confianza sanitaria de Chile, avanzar en zonificación y regionalización, y potenciar la apertura y diversificación de mercados, resguardando la competitividad y sostenibilidad del sector cárnico.

Usted asume la dirección del SAG con una amplia experiencia previa en el servicio. En este nuevo rol, ¿cuáles serán sus prioridades más urgentes en el corto plazo y qué cambios concretos le gustaría impulsar en la gestión del SAG?

Asumo la Dirección Nacional del SAG con un conocimiento profundo de la institución y de los desafíos que enfrenta el sector silvoagropecuario. En el corto plazo, mis prioridades más urgentes están claramente enfocadas en el control y gestión de las emergencias sanitarias que hoy representan un riesgo relevante para el país, como la influenza aviar, la anemia infecciosa equina y la mosca de la fruta. Estas situaciones exigen respuestas técnicas sólidas, oportunas y coordinadas, porque están directamente vinculadas a la seguridad alimentaria, al empleo rural y al acceso de nuestros productos a los mercados internacionales.

Junto con la gestión de estas contingencias, uno de mis principales focos será construir una visión estratégica compartida al interior del Servicio y con nuestros usuarios. Queremos avanzar hacia un plan estratégico que oriente el trabajo del SAG en los próximos años y que sea fruto del diálogo con los sectores productivos, entendiendo que la regulación sanitaria es más efectiva cuando se construye de manera colaborativa.

En términos de gestión, quiero impulsar varios lineamientos estratégicos. Primero, un SAG más cercano, tanto a sus funcionarias y funcionarios como a sus usuarios, con mayor empatía y capacidad de escucha. Una institución robusta requiere equipos comprometidos y procesos que pongan en el centro a las personas.

Segundo, fortalecer una cultura de gestión del riesgo en todas las funciones del Servicio. Anticiparnos, priorizar según criticidad y tomar decisiones informadas es clave en un contexto sanitario y comercial cada vez más exigente y cambiante.

Tercero, necesitamos revisar y actualizar nuestros procesos, con el objetivo de agilizar las respuestas del Estado sin perder rigurosidad técnica. Para ello es fundamental incorporar herramientas tecnológicas, pero también invertir en nuevas capacidades y habilidades dentro del SAG, de modo que la modernización sea sostenible en el tiempo.

Asimismo, voy a potenciar decididamente el trabajo público-privado. Sabemos que muchas veces la velocidad de respuesta del Estado no va al mismo ritmo que las necesidades del sector productivo, y ahí tenemos espacio para mejorar, generando confianzas, reglas claras y mecanismos de coordinación más eficaces.

Finalmente, uno de los ejes estratégicos será avanzar en el desarrollo y la diversificación de mercados internacionales. Esto implica no solo fortalecer los acuerdos sanitarios existentes, sino también avanzar en nuevas aperturas, especialmente en el ámbito de los productos cárnicos, donde la ampliación de los acuerdos de zonificación y regionalización será clave para dar mayor resiliencia a nuestras exportaciones frente a eventos sanitarios.

¿Cómo evalúa la coordinación del SAG con el sector cárnico y con otros organismos, tanto en Chile como en el exterior, y qué aspectos son clave de fortalecer para enfrentar los desafíos sanitarios y sostener las exportaciones?

La coordinación del SAG con el sector cárnico y con otros organismos, tanto a nivel nacional como internacional, ha sido históricamente sólida y constructiva, y eso es un activo que como país debemos cuidar. El trabajo público‑privado en materia sanitaria no se construye de un día para otro, y en Chile existe una base de confianza y de colaboración técnica que ha permitido enfrentar desafíos complejos con buenos resultados.

Un ejemplo muy claro de esto es la emergencia por influenza aviar, que ha puesto a prueba nuestra capacidad de coordinación. Ahí se ha demostrado un trabajo conjunto y articulado entre el SAG, el sector productivo, otros servicios del Estado y nuestras contrapartes internacionales, permitiendo contener los riesgos sanitarios y, al mismo tiempo, resguardar la continuidad de las exportaciones en la medida de lo posible.

Mirando hacia adelante, uno de los aspectos clave a fortalecer es avanzar decididamente en zonificación y regionalización sanitaria, especialmente en el sector cárnico. Este enfoque es fundamental para enfrentar eventos sanitarios inevitables en un mundo globalizado, reduciendo su impacto sobre todo el país y otorgando mayor resiliencia a nuestros sistemas productivos y exportadores. Es un trabajo que requiere confianza técnica, transparencia y un diálogo permanente con los mercados de destino.

En el plano internacional, el posicionamiento de Chile a través de instancias oficiales, bilaterales y multilaterales, ha sido una herramienta muy efectiva para plantear la visión del país en materia de sanidad animal. La presencia técnica del SAG, respaldada por información robusta y decisiones basadas en evidencia, es clave para mantener la credibilidad de nuestro sistema sanitario y para abrir espacios de entendimiento con las autoridades de otros países.

En síntesis, el desafío no es partir de cero, sino profundizar y modernizar esta coordinación, fortaleciendo los canales de diálogo, anticipando riesgos sanitarios y alineando los objetivos públicos y privados, de modo de proteger la sanidad animal y sostener el dinamismo de nuestras exportaciones.

En el último tiempo se han registrado nuevos brotes de influenza aviar en el país y en la región y la persistencia de enfermedades como la fiebre porcina africana a nivel internacional. En este escenario, ¿cómo evalúa hoy el nivel de riesgo para Chile y qué medidas adicionales está implementando el SAG para fortalecer la vigilancia y resguardar tanto la producción como el acceso a los mercados de exportación?

La fortaleza del desarrollo pecuario, pasa por mantener el standard sanitario más exigente. Si bien hoy observamos una reaparición de brotes de influenza aviar y se ha detectado la presencia de peste porcina africana en el Caribe, nuestro país mantiene un robusto sistema de prevención de ingreso, además de una vigilancia permanente. Esta situación nos demuestra la necesidad de estar en constante mejora, como también actualizados en materia diagnóstica. En esa gestión estamos promoviendo una potente articulación público-privada, una modernización tecnológica para ser más eficientes en todos los procesos que contribuyan a mitigarlos incrementos de riesgo de enfermedades

En un contexto de mayores exigencias ambientales, tanto internas como desde los mercados internacionales, ¿cómo puede el SAG aportar a que el sector agropecuario avance en sostenibilidad sin afectar su competitividad, y en qué ámbitos concretos cree que el servicio debe fortalecer su rol?

Las exigencias ambientales deben ser entendidas como procesos que aseguren la sustentabilidad del sector. En nuestro caso estamos comprometidos con estas exigencias, buscando las mejores alternativas disponibles, con un diálogo permanente, pero sin olvidar que el país debe ser competitivo frente a sistemas cada vez más conectados y dinámicos.

En su experiencia en el sector silvoagropecuario, ¿qué es lo que más le motiva de asumir este desafío en este momento y qué mensaje le gustaría transmitir hoy al sector productivo?

Lo que más me motiva de asumir este desafío en este momento es el impacto real que pueden tener los cambios que impulsamos desde la gestión pública. Estoy convencido de que el Estado, y en particular el SAG, puede y debe transformarse en un socio estratégico para el desarrollo del sector silvoagropecuario, facilitando su crecimiento y competitividad, pero siempre resguardando dos elementos que son irrenunciables: la sanidad y la autonomía técnica del Servicio.

Después de muchos años en el sector, uno entiende que cuando las decisiones se toman con visión estratégica, con base técnica y con diálogo, los resultados no solo se ven al interior de la institución, sino también en el territorio, en los productores, en las exportaciones y en la imagen país. Esa posibilidad de generar transformaciones concretas y duraderas es una de mis principales motivaciones.

En lo personal, también me motivan profundamente los desafíos. Me interesa aprender, enfrentar escenarios nuevos y aportar desde la experiencia acumulada al desarrollo del sector silvoagropecuario chileno, que es clave para el crecimiento económico, el empleo y la seguridad alimentaria del país.

El mensaje que me gustaría transmitir hoy al sector productivo es uno de confianza y colaboración. El SAG está comprometido con un trabajo serio, técnico y transparente, y con fortalecer aún más el trabajo conjunto con los distintos actores del sector. Nuestro objetivo es avanzar juntos, anticipar riesgos, enfrentar de mejor manera los desafíos sanitarios y seguir construyendo las condiciones que permitan que Chile mantenga y amplíe su presencia en los mercados internacionales.