Programa de Bioseguridad en Humedales fortalece la prevención sanitaria y el apoyo a la avicultura familiar

A diez años de su implementación, la iniciativa privada impulsada por ChileCarne se consolida como una estrategia preventiva clave para resguardar el patrimonio zoosanitario del país, apoyar a la avicultura familiar campesina y reforzar la seguridad sanitaria en territorios de alta sensibilidad ecológica.

Cada 2 de febrero se conmemora el Día Mundial de los Humedales, una fecha que releva el valor ambiental de estos ecosistemas y también su relevancia sanitaria. En ese contexto, desde 2015 ChileCarne desarrolla el Programa de Bioseguridad en Humedales, una iniciativa de financiamiento privado que el año pasado cumplió una década de ejecución y que solo en 2025 benefició a 174 pequeños productores avícolas mediante apoyo sanitario, alimentación e infraestructura.

A lo largo de estos diez años, el programa se ha consolidado como una herramienta preventiva estratégica para la sanidad avícola nacional, acompañando a productores de menor escala que desarrollan su actividad en zonas donde interactúan aves domésticas con especies silvestres residentes y migratorias. En estos territorios, la bioseguridad adquiere especial relevancia, ya que permite reducir la exposición a enfermedades de alto impacto productivo y comercial.

El objetivo es mantener una prevención permanente frente al ingreso y diseminación de patologías exóticas y endémicas, apoyando directamente a tenedores de aves de traspatio ubicados en las cercanías de humedales. Con ello se contribuye a resguardar el patrimonio zoosanitario de Chile y a evitar brotes -como influenza aviar o Newcastle- que pueden derivar en restricciones sanitarias, cierres de mercados y pérdidas económicas para toda la cadena.

Prevención sanitaria en territorios estratégicos

El foco del programa está puesto en reducir la interacción de riesgo entre aves domésticas y silvestres, especialmente en zonas que reciben aves migratorias capaces de actuar como vectores sanitarios.

Durante 2025, la iniciativa contempló una inversión superior a $173 millones de pesos, lo que permitió la entrega de 134 mil kilos de alimento (equivalentes a 5.184 sacos), la realización de cinco capacitaciones a 200 personas, incluyendo avicultores de menor escala y técnicos de INDAP, presenciales en Curacaví, Isla de Maipo, Talagante, Lampa y Rancagua, y la reparación de 7 gallineros en sectores como La Ligua, Punta Teatinos y El Yali.

Estas acciones se desplegaron en siete humedales estratégicos del país -Lluta, Punta Teatinos, La Ligua, Concón, Batuco, Río Maipo y El Yali- territorios que concentran alta presencia de aves migratorias y donde el fortalecimiento de la bioseguridad resulta especialmente relevante para prevenir la diseminación de enfermedades.

En ese sentido, Carolina Larraín, jefa de Sanidad Avícola de ChileCarne, explica que “los humedales son puntos especialmente sensibles, porque allí confluyen aves migratorias del hemisferio norte con aves residentes y, en su recorrido, pueden acercarse a planteles o traspatios en busca de alimento, aumentando el riesgo de transmisión de enfermedades como Influenza Aviar o Newcastle. Por eso es fundamental mantener medidas preventivas de manera permanente”.

Para enfrentar este desafío, el programa combina mejoras de infraestructura con manejo sanitario: construcción y reparación de gallineros, entrega mensual de alimento, revisiones veterinarias, vacunación y capacitación en detección temprana de enfermedades y buenas prácticas de bioseguridad.

Este despliegue territorial se realiza en articulación con el Instituto de Desarrollo Agropecuario (INDAP), el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG), Prodemu y los equipos de Prodesal, organismos que cumplen un rol clave en la identificación de beneficiarios y la coordinación técnica en terreno. Esta alianza público-privada ha permitido fortalecer capacidades en las comunidades y consolidar una cultura preventiva sostenida en el tiempo.

Bioseguridad que fortalece la producción y la sostenibilidad

Más allá del resguardo sanitario, el programa ha tenido un impacto directo en la estabilidad productiva de las familias beneficiarias. Mantener a las aves protegidas, asegurar su alimentación y contar con acompañamiento técnico permanente ha permitido reducir pérdidas y sostener una producción más constante y ordenada.

“Hemos visto que los productores han logrado ordenar y hacer más rentable su pequeña producción. Hoy trabajan con aves más sanas, con menos pérdidas y con mejores condiciones de infraestructura. Esto se traduce en una producción más limpia, estable y de mejor calidad, que les entrega mayor seguridad para planificar sus ingresos”, señala Carolina Larraín.

Tras diez años de ejecución, el programa ha destinado se ha consolidado como una estrategia permanente que demuestra que la prevención es la herramienta más eficaz para proteger el patrimonio zoosanitario del país y avanzar hacia una producción avícola sostenible.

De cara al futuro, el desafío es ampliar su cobertura territorial y seguir sumando a pequeños productores. “Queremos continuar fortaleciendo la bioseguridad en la avicultura familiar campesina, llegar a nuevos humedales con presencia de aves migratorias y reforzar las buenas prácticas sanitarias. Prevenir la diseminación de enfermedades es clave para proteger tanto a los pequeños productores como a la industria nacional y mantener a Chile libre de patologías exóticas”, agrega.

El financiamiento de esta iniciativa es completamente privado, con aportes de ChileCarne (40%), ChileHuevos (35%) y otras entidades (25%), reflejando el compromiso del sector con la prevención como base para una avicultura segura, resiliente y en equilibrio con el entorno.

Con una década de trabajo sostenido, el Programa de Bioseguridad en Humedales se posiciona como un modelo de colaboración público-privada que integra sanidad, sostenibilidad y desarrollo territorial, fortaleciendo tanto a la avicultura familiar como a la industria nacional.