Diez años construyendo confianza

Por: Juan Carlos Domínguez, presidente de ChileCarne

Las industrias exportadoras no se construyen de un día para otro. Requieren visión, perseverancia y la capacidad de sostener objetivos comunes durante años. La historia de la industria chilena de carnes de cerdo y aves es un buen ejemplo de ello.

Este año ChileCarne cumple diez años. Una década que invita a mirar con orgullo el camino recorrido, pero también a reconocer que los logros alcanzados son el resultado de un esfuerzo colectivo mucho más amplio, desarrollado por productores, trabajadores, profesionales, autoridades y comunidades que han contribuido a posicionar a Chile como un proveedor confiable de alimentos para el mundo.

Durante estos años, la industria chilena de carnes de cerdo y aves ha continuado consolidándose como uno de los principales sectores exportadores de alimentos del país. Hoy nuestros productos llegan a más de 40 mercados, generando empleo, inversión y desarrollo en decenas de comunas rurales a lo largo de Chile.

Sin embargo, más importante que las cifras, los mercados o las toneladas exportadas, existe un activo que explica gran parte de este desarrollo: la confianza.

La confianza de los consumidores en la calidad de nuestros productos. La confianza de los mercados en nuestros sistemas de control. La confianza que hemos construido como país para responder a los desafíos sanitarios, productivos y comerciales que enfrenta una industria cada vez más globalizada.

Esa confianza no surge por casualidad. Es el resultado de años de trabajo para fortalecer nuestro patrimonio sanitario, mejorar nuestros estándares productivos y desarrollar sistemas de control y trazabilidad reconocidos internacionalmente.

En un escenario mundial marcado por enfermedades como la Influenza Aviar o la Peste Porcina Africana, Chile ha logrado mantener una condición sanitaria privilegiada que constituye una de sus principales ventajas competitivas. Detrás de ello existe un esfuerzo permanente de vigilancia, bioseguridad y prevención desarrollado por productores, equipos técnicos y el Servicio Agrícola y Ganadero, cuya labor ha sido fundamental para el desarrollo del sector.

Otro factor clave ha sido la capacidad de construir una colaboración efectiva entre el sector público y privado. La apertura de mercados, la negociación de protocolos sanitarios, la promoción internacional y la respuesta frente a contingencias sanitarias han demostrado que los mejores resultados para Chile se alcanzan cuando existe una visión compartida y objetivos comunes.

Gracias a ese trabajo conjunto, nuestras carnes han logrado acceder a algunos de los mercados más exigentes del mundo y consolidar una reputación basada en calidad, seguridad alimentaria y cumplimiento de altos estándares productivos.

Durante esta década también hemos sido testigos de una profunda transformación en materia de sostenibilidad. La eficiencia hídrica, la reducción de emisiones, el aprovechamiento de subproductos, el bienestar animal y la implementación de nuevos estándares ambientales se han convertido en parte esencial de la forma en que producimos.

Hoy sabemos que la competitividad del futuro dependerá no solo de producir más, sino de producir mejor. Y en esa tarea la industria ha asumido un compromiso claro: avanzar hacia una producción cada vez más sostenible, manteniendo al mismo tiempo los niveles de eficiencia que exige la competencia internacional.

Pero los aniversarios no son solo una oportunidad para mirar hacia atrás. Son también una invitación a proyectar el futuro.

Los desafíos de la próxima década son tan relevantes como los que enfrentamos en nuestros inicios. Debemos seguir fortaleciendo nuestro patrimonio sanitario, modernizar capacidades institucionales clave para el comercio internacional, profundizar los acuerdos comerciales, abrir nuevos mercados y generar condiciones que permitan impulsar nuevas inversiones y aumentar la producción.

Chile posee condiciones excepcionales para seguir desarrollando una industria de proteínas animales de clase mundial. Contamos con experiencia, conocimiento técnico, una sólida institucionalidad sanitaria y una reconocida vocación exportadora. Aprovechar plenamente ese potencial dependerá de nuestra capacidad para mantener la visión de largo plazo que ha guiado nuestro desarrollo durante todos estos años.

Al cumplir diez años, ChileCarne reafirma su compromiso con ese desafío. Más que celebrar una fecha, queremos reconocer el esfuerzo de quienes han contribuido a construir una industria moderna, competitiva y respetada internacionalmente. Una industria que aporta al crecimiento del país, al desarrollo de los territorios rurales y a la alimentación de millones de personas dentro y fuera de nuestras fronteras.

Porque si algo nos ha enseñado esta década, es que la confianza no se hereda. Se construye. Y construirla seguirá siendo nuestra principal tarea para los años que vienen.