El comercio mundial de carne de cerdo está atravesando un cambio estructural, con una menor influencia de China y una creciente diversificación de los mercados de destino. Así lo plantea el World Pork Map 2026, elaborado por RaboBank, que identifica una mayor competencia entre los principales países exportadores, junto con nuevos desafíos asociados a la sanidad animal, las políticas comerciales y la geopolítica.
Uno de los principales cambios se observa en el peso de China dentro del comercio internacional. Si bien el país continúa siendo un importante importador de carne de cerdo y despojos, su participación en las importaciones mundiales cayó desde 43% en 2021 hasta 23% en 2025. La recuperación de la producción interna tras el impacto de la peste porcina africana (PPA), junto con una moderación del crecimiento del consumo, ha reducido su influencia sobre los flujos comerciales globales. En paralelo, México se ha consolidado como el principal importador mundial de carne de cerdo, excluyendo los despojos.
En este escenario, el comercio se ha desplazado hacia una estructura más diversificada y regional, con mercados como México, Filipinas y Vietnam adquiriendo mayor relevancia. En el sudeste asiático, las dificultades sanitarias y las limitaciones de la oferta interna han sostenido la demanda de importaciones, generando nuevas oportunidades para los principales países exportadores.
La competencia también está reconfigurando el posicionamiento de los proveedores. La Unión Europea mantiene actualmente el liderazgo exportador, aunque la brecha con Estados Unidos se ha reducido. Rabobank proyecta que los desafíos estructurales que enfrenta el bloque -entre ellos, mayores exigencias ambientales y de bienestar animal, además del aumento de los costos de producción- podrían favorecer el avance de Estados Unidos como principal exportador mundial.
Brasil, por su parte, ha fortalecido significativamente su posición y ya se ubica como el tercer mayor exportador mundial, por detrás de la Unión Europea y Estados Unidos, tras superar a Canadá. El país también ha avanzado en la diversificación de sus destinos ante la menor demanda china. Filipinas se convirtió en su principal mercado de exportación, con envíos que aumentaron más de 30% durante 2025, de acuerdo con el informe.
Otro de los factores que está modificando el comercio internacional es la evolución de las políticas sanitarias. Rabobank destaca una creciente adopción de enfoques de regionalización por parte de mercados importadores, permitiendo mantener el comercio desde zonas libres de enfermedades aun cuando se registran brotes en otras áreas de un mismo país. Los acuerdos entre China y España, Japón y Francia, y Filipinas y Polonia son mencionados como ejemplos de esta tendencia.
La PPA continúa siendo uno de los principales factores de riesgo para el comercio mundial, aunque su impacto se ha ido desplazando geográficamente. Mientras en China sus efectos sobre el comercio han disminuido, la enfermedad continúa condicionando la producción y las importaciones en países como Filipinas y Vietnam, además de representar un desafío permanente para Europa.
A estos factores se suman las tensiones comerciales y geopolíticas. Los aranceles, las restricciones sanitarias y las interrupciones logísticas están generando un escenario de mayor volatilidad y presión sobre los márgenes de los exportadores.
En este nuevo mapa mundial, Rabobank plantea que la competitividad dependerá cada vez menos de la capacidad de concentrarse en un único gran mercado y más de una gestión equilibrada de los destinos, los riesgos y las estrategias de producto. La diversificación de mercados, la eficiencia de costos, la diferenciación y la capacidad de asegurar y mantener el acceso sanitario adquieren así una importancia creciente para los actores del sector porcino.



