Proteínas y fósforo en la infancia: nueva evidencia científica respalda el aporte de las carnes magras

De acuerdo con un reciente artículo publicado por INTERPORC -entidad interprofesional española que representa a los distintos eslabones de la cadena de valor del porcino- las proteínas y el fósforo desempeñan un rol fundamental en la alimentación infantil. Las proteínas son indispensables para la formación y reparación de tejidos, la mantención de la masa muscular y el crecimiento normal de los huesos, mientras que el fósforo contribuye de manera decisiva a la adecuada mineralización ósea y al correcto funcionamiento metabólico.

La infancia es una etapa marcada por un crecimiento acelerado y por profundos cambios fisiológicos. Durante estos años se desarrollan huesos, músculos y órganos, al mismo tiempo que maduran sistemas metabólicos esenciales para el funcionamiento del organismo. En este contexto, la alimentación adquiere un papel determinante, ya que debe responder a una mayor demanda de nutrientes y acompañar cada fase del desarrollo.

Diversas publicaciones técnicas ampliamente utilizadas en el ámbito académico iberoamericano coinciden en que el crecimiento infantil implica una elevada exigencia nutricional. No solo importa la cantidad de nutrientes consumidos, sino también su calidad y biodisponibilidad. Asimismo, los requerimientos varían según la edad, el sexo y el nivel de actividad física, lo que hace necesario ajustar la dieta a cada etapa.

La importancia de la calidad proteica

En el caso de las proteínas, la evidencia científica destaca la importancia del denominado alto valor biológico, es decir, aquellas que aportan todos los aminoácidos esenciales en proporciones adecuadas para su correcto aprovechamiento por el organismo. Estos aminoácidos son fundamentales para la construcción de tejidos, el desarrollo muscular y la adecuada función estructural del cuerpo en crecimiento.

Las principales fuentes de proteínas de alto valor biológico se encuentran en alimentos de origen animal como carnes, pescados, huevos y lácteos. Dentro de este grupo, las carnes magras -entre ellas el cerdo- constituyen una alternativa que, integrada en una dieta variada y equilibrada, contribuye al adecuado aporte proteico durante la infancia.

Fósforo: un mineral clave en el crecimiento

El fósforo es el segundo mineral más abundante del cuerpo humano y cerca del 85 % se concentra en huesos y dientes, donde actúa en estrecha asociación con el calcio. Esta interacción resulta esencial para una correcta mineralización ósea, particularmente en etapas de crecimiento acelerado.

Además de su función estructural, el fósforo participa en procesos metabólicos esenciales como la producción de energía a nivel celular y la formación de membranas celulares. Su presencia natural en alimentos proteicos de origen animal -incluyendo carnes magras de cerdo y pollo- facilita su incorporación en la alimentación diaria.

Alimentación equilibrada y comunicación basada en evidencia

En el marco de una dieta balanceada, las carnes magras aportan proteínas de alto valor biológico, fósforo, vitaminas del complejo B y minerales como el zinc. Cortes como el lomo o el solomillo de cerdo destacan por su perfil nutricional y versatilidad culinaria, permitiendo su incorporación en preparaciones acordes con las recomendaciones actuales de alimentación saludable.

En este contexto, la difusión de información nutricional sustentada en evidencia científica cobra especial relevancia. Una comunicación clara y técnica, articulada entre el ámbito académico y el sector productivo, contribuye a fortalecer una cultura alimentaria informada y responsable.

Promover antecedentes basados en ciencia sobre el aporte nutricional de los distintos alimentos no solo permite orientar adecuadamente a las familias, sino que también refuerza el valor de una alimentación equilibrada como base del bienestar presente y futuro de niños y niñas.

Fuente: Organización Interprofesional Agroalimentaria del Porcino de Capa Blanca (INTERPORC), “El papel de las proteínas y el fósforo en la alimentación infantil”, 22 de enero de 2026.

Referencias

– Mataix J. Nutrición y alimentación humana. Situaciones fisiológicas y patológicas. 2ª ed. Vol II. Madrid: Ergon, 2009.

– Moreiras O., Carbajal A., Cabrera L., Cuadrado C. Tablas de composición de alimentos. Guías de prácticas. 17ª ed. Madrid: Ediciones Pirámide; 2015.

– Carbajal A. Manual de Nutrición y Dietética. Universidad Complutense de Madrid; 2013.