PPA en España: se amplía la zona de alto riesgo en Cataluña y se mantiene la vigilancia reforzada

La evolución del brote de Peste Porcina Africana (PPA) en España continúa siendo seguida de cerca por las autoridades sanitarias y el sector porcino internacional. Hace apenas un mes se informaban 15 focos confirmados y 85 animales positivos en jabalíes silvestres. Al 23 de febrero de 2026, se han notificado ya seis nuevos focos secundarios, elevando el total a 31 focos (3 primarios y 28 secundarios) y 162 casos positivos en Cataluña.

El cambio más significativo en esta actualización corresponde a la detección de dos jabalíes infectados en el municipio de Molins de Rei, ubicados a escasa distancia del límite de la zona previamente delimitada. Aunque las autoridades los clasifican como focos secundarios vinculados a los casos iniciales, el hallazgo fuera del perímetro de seguridad llevó a la Generalitat a ampliar la zona de alto riesgo, incorporando a Molins de Rei y al vecino El Papiol bajo el principio de precaución.

Pese a esta expansión territorial, la enfermedad continúa circunscrita exclusivamente a fauna silvestre y no se han registrado casos en explotaciones porcinas comerciales. Los Servicios Veterinarios Oficiales mantienen una vigilancia intensiva, con más de 1.200 animales analizados -la mayoría con resultado negativo- y controles reforzados en las 57 granjas ubicadas en la zona afectada, sin detección de sintomatología compatible con PPA.

En cuanto al origen del brote, las investigaciones preliminares descartaron una vinculación con el laboratorio de referencia IRTA-CReSA, luego de que los análisis genéticos confirmaran que las cepas utilizadas en ese centro no coinciden con la responsable del evento. Los estudios de secuenciación continúan en laboratorios europeos para caracterizar plenamente la variante detectada.

Para Chile, país libre de PPA, el foco sigue estando en la prevención y el resguardo del estatus sanitario. El Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) mantiene medidas proporcionales al riesgo, reconoce la regionalización aplicada por la Unión Europea y ha reforzado los controles en frontera, especialmente respecto del ingreso de productos porcinos en equipaje de pasajeros. En un escenario sanitario dinámico, la experiencia española vuelve a evidenciar que la bioseguridad, la vigilancia permanente y el control riguroso en los puntos de ingreso constituyen pilares estratégicos para proteger el patrimonio zoosanitario y la continuidad exportadora del sector porcino chileno.