Gestión del agua: avances y desafíos en la producción de carnes de aves y cerdo en Chile

En el marco del Día Mundial del Agua y en un escenario de creciente escasez hídrica, la producción de carnes de aves y cerdo en Chile evidencia avances sostenidos en eficiencia, con una significativa reducción en el consumo y un uso cada vez más circular del recurso. Esto ha permitido consolidar una gestión hídrica más responsable y alineada con los desafíos futuros.

Cada 22 de marzo se conmemora el Día Mundial del Agua, una iniciativa global que busca concientizar sobre la importancia de su uso responsable. En este contexto, la gestión hídrica se ha posicionado como un eje clave para avanzar hacia sistemas productivos más sostenibles.

En Chile, la producción de carnes de aves y cerdo ha desarrollado, durante las últimas décadas, un proceso continuo de mejora en el uso del agua, reduciendo su consumo y optimizando su gestión a lo largo de toda la cadena productiva. Gracias a la incorporación de mejores y más sostenibles prácticas en la producción, así como por la implementación de nuevas tecnologías.

En el caso del sector porcino de acuerdo con el reporte “La sostenibilidad del sector porcino chileno: 25 años” de ChileCarne, uno de los principales hitos ha sido la disminución del consumo de agua fresca en los planteles. Desde comienzos de la década del 2000, este indicador se ha reducido en torno a un 69%, pasando de aproximadamente 5,2 metros cúbicos por animal producido a cerca de 1,5 metros cúbicos en la actualidad. Esta cifra refleja una reducción significativa en el uso de agua a lo largo del proceso productivo.

Este avance se explica, en gran medida, por la modernización de los sistemas de manejo de purines – que son los estiércoles generados en la producción porcina junto con las aguas de lavado de los corrales – los que hoy, cuentan con tecnologías que permiten tratar y recircular el agua dentro de los procesos, volviendo a los planteles y siendo usadas especialmente en labores de limpieza y mantención. En esa línea, el indicador de recirculación de agua también ha mostrado avances importantes, pasando de 2,6 litros por kilogramo de carne de cerdo en 2015 a 3,6 litros por kilogramo en 2023.

En este contexto, Daniela Álvarez, gerente de Sostenibilidad de ChileCarne, señala que “la eficiencia en el uso del agua es uno de los avances más relevantes del sector en materia ambiental. Hemos logrado reducir de manera significativa el consumo de agua fresca y, al mismo tiempo, avanzar hacia un modelo más circular, donde el recurso se trata, se reutiliza y se integra a otros procesos productivos”.

Producción más eficiente y uso circular del agua

Las mejoras en eficiencia hídrica están estrechamente vinculadas a aumentos en productividad. La optimización de procesos, junto con mejores indicadores productivos, ha permitido generar más proteína animal utilizando proporcionalmente menos recursos.

A nivel sectorial, la producción de carnes de aves y cerdo utiliza aproximadamente 18 millones de metros cúbicos de agua al año, destinados principalmente a la hidratación de los animales, la limpieza de instalaciones y los procesos industriales. De este total, cerca de 2 millones corresponden a planteles de aves, alrededor de 10 millones a planteles de cerdos y aproximadamente 6 millones a plantas faenadoras.

Sin embargo, gracias a la implementación de sistemas de tratamiento y recirculación, solo cerca de un 38% de ese volumen corresponde a consumo efectivo -equivalente a unos 6,9 millones de metros cúbicos-, mientras que el resto es recuperado y reincorporado al sistema.

En concreto, un 62% del agua es tratada y reutilizada: una parte se recircula en procesos internos, como la limpieza de instalaciones, mientras que la mayor proporción se destina a fertirriego -uso de aguas tratadas para riego agrícola con aporte de nutrientes- o se devuelve al entorno cumpliendo con la normativa ambiental vigente.

Eficiencia hídrica en la operación: mejoras en procesos e infraestructura

A nivel operativo, la eficiencia hídrica se está gestionando con mayor precisión gracias a la incorporación de sistemas de monitoreo digital, que permiten visualizar en línea el consumo de agua y tomar decisiones oportunas basadas en datos.

En Agrícola AASA, empresa socia de ChileCarne, este enfoque se ha traducido en ajustes concretos en procesos e ingeniería para optimizar el uso del recurso y el desempeño de la planta, según explica Alejandro Gebauer, gerente de Gestión y Proyectos de la compañía.

A ello se suman inversiones en sistemas de conducción -como tuberías y canaletas encapsuladas- que han reducido pérdidas en el traslado del agua, junto con la optimización de las líneas de lavado mediante maquinaria más eficiente y la actualización de protocolos de limpieza.

“Se eliminaron puntos de pérdida de agua asociados a sistemas antiguos y se incorporaron soluciones más eficientes. Además, la capacitación en protocolos de lavado ha sido clave para lograr reducciones importantes en el consumo”, explica José López, de Agrícola AASA.

En paralelo, se han fortalecido las condiciones de infraestructura sanitaria, con sistemas de alcantarillado interno y externo, pozos de reenvío y bombas, mejorando la operación y el control del recurso hídrico.

Este trabajo se enmarca en un impulso sostenido hacia una producción más sustentable, con participación activa de los trabajadores, integrando la eficiencia hídrica como parte del funcionamiento diario de la planta.

Así, más que medidas aisladas, se configura una gestión integral del agua, donde la tecnología, la operación y la cultura organizacional convergen en un uso más eficiente y responsable del recurso.

Un marco regulatorio que impulsa mejoras

Estos avances han ido de la mano con el fortalecimiento de la regulación ambiental en Chile. Desde la entrada en vigor de la Ley de Bases del Medio Ambiente en 1994, el país ha desarrollado un marco normativo orientado a prevenir la contaminación y promover un uso más eficiente de los recursos. Este sistema se complementa con normas específicas para el tratamiento de efluentes (aguas residuales), control de emisiones y gestión de residuos, además de mecanismos de evaluación ambiental que regulan el desarrollo de proyectos productivos.

En conjunto, este marco sumado al trabajo realizado por el sector con la Agencia de Sustentabilidad y Cambio Climático, con los denominados Acuerdos de Producción Limpia y el estándar Chile Origen Consciente del Ministerio de Agricultura que buscan impulsar la producción sostenible en el sector agroalimentario chileno, han favorecido la adopción de tecnologías más limpias e impulsado mejoras continuas en la gestión del agua en la producción de carnes de aves y cerdo.

Desafíos en un contexto de escasez hídrica

Pese a los avances, la disponibilidad de agua sigue siendo un desafío relevante. Chile enfrenta una alta vulnerabilidad frente a las sequías, lo que hace necesario seguir fortaleciendo la gestión hídrica en todos los sectores productivos.

En este escenario, la incorporación de nuevas tecnologías, el fortalecimiento de la recirculación y una gestión cada vez más eficiente del recurso serán claves para seguir avanzando en sostenibilidad.

En esa línea, Daniela Álvarez agrega que “el principal desafío es seguir profundizando estos avances en un escenario de mayor escasez hídrica, incorporando nuevas tecnologías y fortaleciendo una gestión cada vez más eficiente, que permita producir alimentos, a la vez que se resguarda el cuidado del medioambiente y los recursos naturales”.

En esa línea, el sector de carnes de aves y cerdo enfrenta año a año el desafío de seguir produciendo alimentos de manera competitiva, reduciendo su impacto y adaptándose a un contexto climático cada vez más exigente, sin perder de vista sus altos estándares productivos.

Así, la gestión del agua no solo se proyecta como un requisito ambiental, sino como un factor estratégico para el desarrollo futuro del sector, donde la eficiencia, la innovación y la mejora continua seguirán marcando la hoja de ruta.