Carnes de pollo y de cerdo se abren paso en la mesa de los chilenos y consolidan su presencia en el consumo nacional

El consumo aparente de ambas carnes creció durante el último año móvil, con alzas de 9% para el pollo y 8% para el cerdo. La diversidad de cortes y formatos, su facilidad de preparación y sus características nutricionales contribuyen a explicar su presencia en distintas ocasiones de consumo.

Las carnes de pollo y de cerdo ocupan un lugar habitual en la mesa de los chilenos y, al mismo tiempo, han sabido adaptarse a nuevas formas de cocinar y organizar las comidas. Mientras algunas preparaciones mantienen su vínculo con la cocina tradicional, la variedad de cortes y formatos disponibles permiten incorporarlas también a alternativas más rápidas y sencillas, acordes con las dinámicas actuales de alimentación.

Esta presencia también se refleja en las cifras. Durante el año móvil comprendido entre julio de 2025 y junio de 2026, el consumo aparente de ambas carnes aumentó en Chile, consolidando su participación dentro de la alimentación de los hogares.

En el caso del pollo, el consumo aparente alcanzó las 737 mil toneladas, equivalentes a 36,7 kilos por habitante. Esto representa un crecimiento de 9% respecto del período anterior y sitúa a esta carne como la más consumida del país, concentrando el 43% del consumo aparente total de carnes. El cerdo, por su parte, llegó a las 459 mil toneladas, equivalentes a 22,8 kilos por habitante, registrando un incremento de 8%.

El crecimiento se da en un contexto en que la elección de los alimentos está marcada no solo por las preferencias, sino también por la necesidad de resolver las comidas de manera práctica y contar con alternativas que puedan adaptarse a distintas preparaciones. En ese escenario, el pollo y el cerdo ofrecen una amplia variedad de cortes y formatos, lo que permite utilizarlos tanto en recetas tradicionales como en platos que requieren menos tiempo de elaboración.

De la cocina tradicional a nuevas formas de preparar las comidas

La diversidad de opciones disponibles también ha ampliado las posibilidades de consumo. Pechugas, trutros, lomos, chuletas y otros cortes permiten escoger según el tipo de preparación, el tiempo disponible o las preferencias de cada hogar, mientras que los distintos formatos facilitan su incorporación a comidas cotidianas. Así, una misma proteína puede estar presente tanto en un plato de cocina casera como en preparaciones más simples para resolver una comida durante la semana.

Esta capacidad de adaptación adquiere especial relevancia en hogares donde las rutinas son cada vez más dinámicas. La planificación de las comidas convive con decisiones de último minuto y con la búsqueda de alternativas que permitan cocinar en poco tiempo sin renunciar al sabor. En ese escenario, la posibilidad de encontrar diferentes cortes y presentaciones contribuye a que la carne de pollo y cerdo mantengan una presencia transversal en la alimentación.

A ello se suma el interés de los consumidores por conocer el aporte de los alimentos que incorporan habitualmente a su dieta. En este ámbito, tanto el pollo como el cerdo destacan por su aporte de proteínas y nutrientes esenciales, además de contar con cortes que pueden incorporarse a una alimentación variada y equilibrada.

“Nutricionalmente hablando, ambas carnes aportan proteínas de alto valor biológico, vitaminas del complejo B y minerales como hierro, zinc, fósforo y selenio. Además, disponen de cortes magros que, en porciones adecuadas y con preparaciones saludables, pueden formar parte de una alimentación variada y equilibrada”, señala Isidora Pierattini, nutricionista de Agrosuper.

Para la especialista, parte de la explicación de su presencia creciente está precisamente en la posibilidad de adaptarse a distintos estilos de alimentación y momentos del día. “El aumento del consumo de pollo y cerdo puede asociarse a que son proteínas accesibles, versátiles y fáciles de preparar. Su variedad de cortes y formatos permite incorporarlas tanto en recetas tradicionales como en preparaciones rápidas, respondiendo a la búsqueda de conveniencia, sabor y una buena relación precio-calidad”.

De esta manera, el aumento registrado durante el último año móvil da cuenta de una presencia que va más allá de una preparación determinada. El pollo y el cerdo forman parte de una alimentación que combina costumbres arraigadas con nuevas formas de cocinar, donde la variedad, la practicidad y el aporte nutricional adquieren cada vez mayor relevancia al momento de elegir qué llevar a la mesa.

Fuente: elaboración propia con cifras del Servicio Nacional de Aduanas e Instituto Nacional de Estadísticas. El consumo aparente per cápita corresponde al año móvil julio de 2025-junio de 2026.