En un año histórico para el comercio exterior chileno, la carne de cerdo se consolidó como uno de los principales productos alimentarios exportados por el país durante 2025, con Asia como su principal mercado de destino. En este contexto, la carne de ave también mostró un desempeño positivo, reafirmando el aporte del sector cárnico al crecimiento del sector alimentos y a la diversificación de la matriz exportadora nacional, de acuerdo con cifras de la Subsecretaría de Relaciones Económicas Internacionales (SUBREI).
Durante 2025, las exportaciones chilenas alcanzaron un récord histórico de US$107 millones, lo que representó un crecimiento de 7,9% en comparación con 2024, según el Informe de Comercio Exterior elaborado por la SUBREI. Este resultado se produjo en un contexto internacional desafiante y fue impulsado tanto por los envíos tradicionales como
no tradicionales, reflejando la solidez y capacidad de adaptación del sector exportador nacional.
En este marco, el sector alimentos totalizó exportaciones por US$23.083 millones, lo que representó un crecimiento de 2% respecto del año anterior y lo posicionó como el segundo sector con mayores retornos del país, solo por detrás de la minería. Este resultado reafirma el rol estratégico de los alimentos en la canasta exportadora chilena y
su contribución al desarrollo económico y productivo.
Carne de cerdo: uno de los principales productos alimentarios exportados por Chile
Durante el año 2025, la carne de cerdo se ubicó como el quinto producto alimentario más exportado del país, solo superado por el salmón congelado, las cerezas, las uvas frescas y el salmón fresco. De acuerdo con cifras de la SUBREI, los envíos de carne de cerdo alcanzaron un total de US$652 millones en el período.
Los mercados asiáticos concentraron la mayor parte de estos embarques, con Corea del Sur, China y Japón como los principales destinos. En conjunto, estos países representaron el 69% del valor exportado y el 64% del volumen total de los envíos de carne de cerdo chilena, lo que evidencia la consolidación del sector en mercados estratégicos, altamente
exigentes y de alto valor.
Este desempeño reafirma el posicionamiento de la carne de cerdo chilena como un producto competitivo a nivel internacional, reconocido por sus elevados estándares sanitarios, su calidad y su capacidad de abastecimiento constante, atributos clave para mantener y proyectar su presencia en los principales mercados de destino.
Carne de ave: principales cifras y mercados de destino
En paralelo, las exportaciones de carne de ave congelada alcanzaron envíos por US$435 millones durante 2025, registrando un crecimiento de 6% en comparación con el año anterior, lo que permitió al producto ubicarse en el lugar número 12 del ranking general de exportaciones alimentarias.
En este segmento, Norteamérica se consolidó como el principal mercado de destino. Estados Unidos lideró los envíos tanto en valor como en volumen y, junto a Canadá, México y Puerto Rico, concentró el 84% del valor exportado y el 67% del volumen total de la carne de ave congelada chilena.
El positivo desempeño del sector cárnico se inserta en un año récord para las exportaciones nacionales, en el que el sector alimentos alcanzó su mayor nivel histórico y reafirmó su aporte a la diversificación productiva, la generación de empleo y el
posicionamiento de Chile como proveedor confiable de alimentos en los mercados internacionales.
En particular, la carne de cerdo chilena se consolida como un pilar relevante del sector alimentos, aportando valor a la oferta exportadora del país y fortaleciendo la presencia de Chile en mercados estratégicos. Los resultados obtenidos durante 2025 reflejan el trabajo coordinado entre productores, industria y autoridades, así como el cumplimiento de altos
estándares sanitarios, de calidad y sostenibilidad.
Hacia los próximos años, el sector porcino enfrenta el desafío de seguir profundizando su posicionamiento internacional, diversificar destinos y aprovechar nuevas oportunidades en mercados de alto valor, contribuyendo al crecimiento del comercio exterior, al desarrollo regional y a la generación de empleo, en un escenario donde la seguridad
alimentaria y la producción responsable adquieren una relevancia creciente a nivel global.

