El pasado 20 de marzo de 2025, se realizó en Santiago el curso “Train The Trainer – Bienestar Animal en Cerdos”, organizado por CloverLeaf Sistemas de Bienestar Animal en colaboración con Zoetis y ChileCarne.
El 20 de marzo se realizó el curso piloto “Train The Trainer – Bienestar Animal en Cerdos”, liderado por María Verónica Jiménez Grez, Líder de Operaciones de CloverLeaf Sistemas de Bienestar Animal. La actividad, desarrollada en las oficinas de ChileCarne, fue organizada junto a Zoetis y reunió a actores clave del sector con el objetivo de fortalecer el rol de quienes lideran las capacitaciones en bienestar animal al interior de sus equipos.
La iniciativa, dirigida a médicos veterinarios, formadores y supervisores con experiencia en bienestar animal, tuvo como objetivo central capacitar a quienes lideran esta área en sus empresas, dotándolos no solo de contenido técnico actualizado, sino también de herramientas pedagógicas para transmitirlo de manera eficaz a sus equipos, transformándose en verdaderos entrenadores dentro de sus organizaciones.
Para Ángela Olivares, Key Account Manager de Zoetis, “nuestro programa de bienestar animal multiespecie busca ser un aporte significativo a la industria a través de instancias como estas capacitaciones, que son una herramienta poderosa para mejorar el bienestar de los animales. Esto se logra capacitando, entregando información respaldada por soporte científico y buscando constantemente alternativas que permitan mejorar tanto el bienestar animal como la productividad”.
Por su parte, Matías Andrade, Jefe de Proyectos de Innovación y Desarrollo de ChileCarne, expresó que “Este curso nos permite fortalecer el bienestar animal como un pilar clave en el desarrollo de nuestro sector. Instancias como esta son esenciales, ya que el bienestar animal está en constante evolución y requiere una actualización permanente de conocimientos para asegurar prácticas óptimas. Además, permite multiplicar el conocimiento al capacitar a los participantes para que, a su vez, formen a otros dentro de sus organizaciones. Todo esto subraya la relación directa entre un manejo adecuado de los animales, la calidad de los productos y la reputación del sector productor de carnes”.
Entrenadora experta en bienestar animal
Con una trayectoria en terreno y un enfoque centrado en la mejora continua, María Verónica Jiménez sabe que el cambio comienza con quienes tienen la tarea de enseñar. Por eso, la formación de capacitadores se ha vuelto una prioridad para ella.
Según explica, la labor de los formadores es clave en la transmisión del conocimiento práctico: “La importancia es toda. Nuestros capacitadores son los responsables de transmitir la información a los colaboradores. Son quienes convierten los procedimientos escritos en acciones concretas”. Y agrega que esto tiene efectos directos en la calidad de vida de los animales y en el producto final: “Una buena gestión del bienestar animal incluye registros, verificaciones de salud, buenos manejos… y todo eso se traduce en animales que están mejor y en una mejor calidad de carne”.
El enfoque “Train The Trainer” surgió de una experiencia concreta, mientras realizaba una auditoría en una granja porcina. Al revisar el material de capacitación, detectó una falla de origen: la persona encargada de formar no tenía preparación formal. “Esta inquietud nació hace nueve años, cuando fui a una granja porcina a hacer una auditoría. Revisé el material de capacitación y me di cuenta de que podía mejorar, darle foco y enseñarse de manera más efectiva, ya que la persona que capacitaba en esta área no estaba formada, simplemente le había llegado el rol”.
A partir de esa experiencia, y junto a Zoetis Welfare, desarrollaron un curso con dos componentes: teoría y práctica. “No se trata de capacitar por cumplir obligaciones del rol, sino de hacerlo con un objetivo claro: mejorar manejo, reducir hematomas, optimizar producción y asegurar el bienestar de los animales”.
El primer paso para lograrlo, según Jiménez, es que cada empresa revise a quién tiene en el rol de capacitador, con qué materiales se trabaja y con qué frecuencia se imparten los contenidos. “Lo primero es que cada empresa se haga una revisión interna y se pregunte quién está capacitando, cuáles son sus cualidades, con qué material está enseñando y con qué frecuencia”. También insiste en que la formación debe tener impacto medible: “Queremos que se note en terreno”.
Uno de los mayores desafíos que enfrenta la industria, advierte, es la desconexión entre las distintas etapas de la cadena: granja, transporte y planta. “Hoy no siempre hay comunicación entre ellas. Nosotros, en la planta, hacemos diagnósticos cuantificando problemas de bienestar animal —lesiones, calidad de carne, etc.—, pero si esa información no se devuelve a la granja, no se puede corregir”.
Jiménez enfatiza que el objetivo es avanzar hacia un sistema integrado, en el que el diagnóstico en planta sirva para corregir el origen del problema. “Lo que hacemos es identificar el origen del problema, capacitar en función de eso, aplicar la teoría y la práctica, y reunir al personal para que no se sigan traspasando culpas. Si no hay integración, no hay mejora”. De hecho, muchas empresas ya usan estos datos como herramientas de gestión: “Muchas plantas que trabajan con varios productores usan estos diagnósticos como una forma de asignar responsabilidades. Al final, los indicadores de calidad también ayudan a gestionar el bienestar animal”.
La articulación con Zoetis y ChileCarne fue clave para levantar el curso, pensado como un valor agregado para las empresas del sector. “Con Zoetis llevamos tres o cuatro años de colaboración enfocada en bienestar animal y propusimos hacer este curso como valor agregado para las empresas con la clara visión del rol crucial del capacitador”. Y ChileCarne, dice, fue el aliado natural: “ChileCarne fue el socio ideal para esta iniciativa, porque representa a los principales productores de carne y, precisamente, este curso piloto está diseñado para ellos”.
El curso tuvo dos módulos: uno enfocado en el diseño y efectividad de las capacitaciones, y otro dedicado a los contenidos específicos de bienestar animal en cerdos. “El primero abordó cómo deben ser las capacitaciones: su eficacia, frecuencia, contenido, diseño, tipos de alumnos, cómo dar feedback y cómo verificar si lo enseñado se está aplicando. El segundo módulo trató el bienestar animal en cerdos, indicadores clave, relación humano-animal, casos prácticos, entre otros temas”.
Dentro de los contenidos, uno de los énfasis es la retroalimentación. Trabajan con una metodología conocida como feedback tipo sándwich. “Se comienza con un refuerzo positivo, luego se plantea una sugerencia de mejora y se cierra con otro refuerzo. Eso permite que el colaborador no se sienta atacado y reciba el consejo de forma más abierta. Ha funcionado muy bien y es parte del liderazgo que queremos promover”.
Sobre los resultados esperados, Jiménez es clara: el bienestar animal bien gestionado tiene beneficios concretos y medibles. “Una capacitación bien hecha se traduce en menos lesiones, menos pérdidas, mayor producción y mejor bienestar animal. Y también en cultura: que las empresas se pregunten cómo están, qué les falta, y estén dispuestas a diagnosticarse”. Y cierra citando a una referente mundial: “Temple Grandin dice ‘capacitar no es caro, caro es no capacitar’. Y es cierto: si no cuantificas tus pérdidas, no sabes cuánto podrías estar ganando”.